miércoles

Un minuto de silencio:


El primer minuto de silencio de la historia fueron dos minutos y lo pidió Edward Honey, un periodista y soldado australiano que sirvió en el ejército británico durante la IGM .tras la Primera Guerra Mundial.
Honey mandó una carta, fechada el 8 de mayo de 1919, al periódico Evening News solicitando “cinco minutos de silencio” en honor a los fallecidos en la I Guerra Mundial en el primer aniversario de su fin. Para Honey, la forma en que se celebró el fin de la guerra, bailando y festejando en la calle, no era adecuada para honrar la memoria de las víctimas. Parece ser que la idea llegó al rey George V, le dio el visto bueno y se declaró el día 11 de noviembre como el día de recuerdo para las víctimas de la I Guerra Mundial. No fueron cinco minutos como solicitaba el ex soldado, sino dos los que se guardaron en el primer aniversario. Y así a las 11 horas del 11 de noviembre de 1919 la Commonwealth al completo calló y recordó a los caídos.

Desde entonces la costumbre proliferó en los funerales, llegó a los campos de futbol a las puertas de edificios públicos… en España desgraciadamente hemos mantenidos muchos minutos de silencio, los atentados de la banda criminal ETA suman muchos, también otros atentados, accidentes graves, violencia contra las personas, catástrofes etc. y recordamos los aniversarios también guardando un respetuoso silencio.
En el homenaje a las víctimas del accidente ferroviario del tren Alvia en Galicia, en julio de 2013, se guardaron 5 minutos de silencio, los mismos que en algunas ciudades como Cambrils, Sevilla, Ceuta o Huelva, como repulsa por los atentados del 17 de julio de 2017 en Barcelona.

El silencio es una manifestación de respeto a los muertos en diferentes culturas y religiones, como  ponerse de pie, bajar la cabeza, rezar o meditar, se ha hecho siempre en un ambiente de recogimiento y silencio. Hablamos de educación y decoro y en el ámbito funerario, el minuto de silencio es el gesto más generalizado en los países occidentales para simbolizar el luto y la solidaridad colectiva. Alguien dijo: Me conmueve que en una sociedad donde se intenta suprimir cualquier atisbo de trascendencia se mantenga este gesto de pararnos un minuto todos, para contemplar el drama y tomar conciencia.
Todos sabemos que ni los minutos de silencio ni las manifestaciones ni los modernos hastags, ni los tres días de luto, solucionan nada, pero hablamos de respeto un comportamiento sencillo, gratis y breve.

Sorprende cuando en la Cámara un minuto de silencio es también un minuto de ausencia al estar casi vacía, hablamos de cuando el 18/12/1918 la presidenta de las cortes pidió un minuto de silencio por el asesinato de la maestra Laura Luelmo en Huelva, indigna cuando los periodistas (algunas) son incapaces de estar callados durante 60 segundos mostrando falta de higiene mental, y duele que algunos minutos solo duren 15 segundos.
Hay noticias de esas faltas de respeto por parte de personalidades, mindundis y gente de la calle, contaba un trabajador de El Corte Inglés de Barcelona que con motivo de los atentados de las Ramblas, al día siguiente por megafonía avisaron que en ese momento, las 12 del mediodía se guardaría un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas, todos los empleados guardaron respeto mientras una gran mayoría del público siguió deambulando y mirando artículos. Lamentable.
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Algunos datos polémicos: Los jugadores de Arabia Saudí no respetaron el minuto de silencio previo al partido de fútbol ante Australia cuando la federación de este país quería homenajear a las dos víctimas australianas en los atentados de Londres. Dieron una explicación: ellos  nunca  llevan a cabo este tipo de homenajes por una cuestión cultural.  Pero existen precedentes que niegan esta disculpa, Arabia Saudí  participó en el minuto de silencio  en el encuentro que el Barça y el equipo saudí Al-Alhi disputaron en diciembre de 2016.
Y hay que recordar que un año antes por el fallecimiento Abdullah bin Abdelaziz, rey de Arabia Saudí, guardaron silencio  tanto en un partido de polo como en el campeonato del mundo de balonmano celebrado en Qatar.
Inusual: se guardó silencio, 5 minutos, al comienzo del partido de baloncesto Barcelona-Olympiacos de Euroliga como apoyo a los golpistas catalanes encarcelados.
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Y un dato curioso: Fernando Álvarez, en el Mundial Masters de Budapest,  pidió honrar a las víctimas del atentado de Barcelona, se lo negaron pero igualmente el lo guardó.
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Y otros datos de este efemerico, el segundo día de agosto de 1922 murió Alexander Graham Bell. La red telefónica de EEUU se cerró entonces durante un minuto como homenaje.
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En ámbitos militares, incluso políticos se muestra respeto con salvas, y con campanadas que vuelan desde los campanarios cuando no hay otra forma de hacerlo.
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Un minuto de silencio suena oficial, protocolario pero es también, es especialmente, una manera de ponernos todos juntos al lado de las victimas de sus familiares que ante la pérdida de su ser querido no entiende que la vida continúe, que no se haga de noche, que no se apague el sol y que el mundo siga girando, por eso ese pequeño y simbólico minuto es un gesto de acompañar a los afectados, de estar con ellos en la rabia, la incomprensión, escuchando el rechinar de los dientes, el goteo de las lagrimas mudas, ese dolor sereno arropado por la compañía es necesario. También nos ayuda a tomar conciencia de la desgracia ajena y tan próxima y nos saca de nuestro ensimismamiento rutinario, un minuto de silencio que nos avisa que la vida es lo importante. Lloremos con aquellos que lloran ausencias

Cojines y está bien escrito:

Estuvimos hablando del abanico cuando Campirela  me regaló este:
y Maricarmen  apuntó que ya le tocaría otro día al cojín, pues aquí está, a mí con que uno me diga ole me arranco. (Con retraso lo admito)



                                                    EMPEZAMOS:
Como el abanico la historia del cojín se remonta a la antigua China y a la tradición espiritual del budismo, 2500 años atrás Buda usaba un cojín redondo llamado ZAFU (‘Za’ significa asiento y ‘fu’ espadaña).
 
Su función primera era puramente funcional proporcionando comodidad y suavidad, en la Edad media se podía ver en palacios y casa de lujo, los había de diferentes materiales y los de piel podían ser muy altos, hay datos y menciones en distintos libros y pinturas. 

Los musulmanes, en oriente medio, utilizaban los cojines para sentarse y fumar sus pipas de agua  (Shisha), los emplean también como elemento decorativo y a ellos debemos la palabra almohada.


Los egipcios también les dieron un uso funcional cuando tenían lugar grandes fiestas, los invitados se sentaban sobre taburetes cubiertos de cojines.
Durante muchos siglos, los cojines también fueron utilizados y concebidos como signo de debilidad, se utilizaron para que la gente enferma mayoritariamente del aparato respiratorio, pudiera dormir sin que la mucosidad bloqueara las vías respiratorias y de esta manera poder sanar antes, claro está, como ya hemos comentado, que dichos cojines solo eran un privilegio de la alta sociedad de la época.
En épocas más cercanas fueron utilizados como asientos en todos los acontecimientos en Francia y España, en siglos XVIII o XIX y cuanto más adornados y con mejores materiales se fabricaban, mejor era la casa o e dueño que los poseía.

Nos vamos a referir a la palabra cojín, su origen proviene del latín vulgar coxium. Ésta palabra a su vez deriva de coxa, que servía para hacer referencia a la cadera. De ahí se deduce la utilización de los cojines como apoyo a la hora de sentarse.
El cojín, según su definición en la Real Academia de la lengua Española es un ‘almohadón que sirve para sentarse, arrodillarse o apoyar en el cómodamente alguna parte del cuerpo’. Y obviamente, un almohadón es una almohada grande. La palabra almohada proviene del árabe hispánico almuádda. Y este término deriva de la palabra khadd que significa mejilla. En última instancia, por lo tanto, hablamos de un elemento para apoyar la mejilla.

  
Normalmente los cojines se rellenan con lana, pelo, pluma, fibra de poliéster, tejido sin tejer, o incluso papel rasgado en fragmentos, los zafu se pueden rellenar de semillas.
Un paseo por diferentes culturas:
Los cojines en Mesopotamia, ¿los más antiguos? Mesopotamia es hoy Iraq y hace cerca de 10.000 años ya los usaban claro que nada que ver con los de ahora, entonces eran de piedra y la función distinta a la actual, se trataba simplemente de evitar que los bichos del suelo no llegasen a la boca y a la nariz del que estaba tumbado.
Incluso en la Biblia hay una referencia a una almohada de piedra. En concreto, en el Génesis se habla de cómo Jacob durmió sobre una piedra y cómo esta se fue guardada como una piedra sagrada.

Mucho más moderna es la canción: “La cama de piedra” de Miguel Aceves Mejía, De piedra ha de ser la cama,
de piedra la cabecera…

Los cojines en Egipto, ellos modificaron los apoyos para la cabeza y pasaron a ser de madera (mucho menos incomodo), eran un privilegio para las clases sociales altas, ellos daban mucha importancia a la cabeza y la relacionaban con supersticiones tanto en vida como después de la muerte.
Parece que se han encontrado esas cabeceras en tumbas de faraones.
Los egipcios con los años mejoraron estos artilugios hasta convertirlos en algo muy parecido a lo que conocemos hoy como cojín

Los cojines en el Budismo, ya hemos comentado que se asocia el uso de los cojines al Budismo. Todos hemos visto alguna vez una imagen de un budista sentado con las piernas cruzadas sobre un cojín.
Todavía hoy se utilizan ese tipo de cojines en la meditación del Budismo y otras religiones. En concreto, los practicantes de la filosofía Zen (rama del Budismo) o del Yoga también usan unos cojines llamados Zafuton que son una variante del Zafu.
Dice la leyenda que el zafu lo inventó Buda cuando se fabricó un cojín de hierbas secas sobre el que sentarse cómodamente a meditar. En realidad, el origen del zafu está en China, de donde pasó a Japón.

Los cojines en China, en China también se han usado almohadas y cojines desde tiempos inmemoriales. En un principio este tipo de apoyos para la cabeza estaban hechos de materiales duros por una razón de superstición. Creían que, si se apoyaba la cabeza en materiales blandos, estos no podrían espantar a los demonios, fantasmas y espíritus, llegaron a fabricarlos de porcelana (imposible la guerra de alñmohadas) todo un arte.

Se siguieron fabricando hasta el siglo XV, conviviendo ya con otros materiales más blandos parecidos a los que usamos hoy.
Los cojines en Japón, también seguían la costumbre asiática de utilizar materiales duros para apoyar sus cabezas; las geishas descansaban sus cabezas sobre unos pequeños alzadores de madera (llamados Takamura). Estos estaban especialmente diseñados para que los elaborados peinados de éstas mujeres no se deshiciesen durante su descanso. Al final, los japoneses decidieron evolucionar hacia otros materiales más agradables al tacto, como por ejemplo cojines rellenos de cáscaras de cereales.
Los cojines en la antigua Grecia y Roma,
Los griegos y romanos no iban a ser menos que las demás civilizaciones y también comenzaron a usar cojines y almohadas. En este caso sí que utilizaban materiales más blandos como paja o plumas. Además, empezaron a dar importancia al aspecto estético, elaborando bonitos bordados y dibujos que decoraban sus salones donde la gente se acomodaba.
Equipaban los lechos donde se tumbaban a comer concojines, almohadas y colchas 




Los cojines en Europa, los cojines más parecidos a los de hoy en día se extendieron por toda Europa en la Edad Media. Se utilizaban muy a menudo como elemento para completar los muebles. Vemos cojines preciosos en pinturas y museos/palacio, incluso se mencionan en obras literarias.
Fue en los primeros compases de la Edad Media cuando su uso estaba tan asociado a personas enfermas que en algunos círculos, utilizar un cojín se asociaba a ser débil. Y tal vez por este tipo de creencias Enrique VIII ordenó la prohibición total del uso de cojines con la excepción de las embarazadas. 

Especialmente importante fue el uso de los cojines en países como España o Francia durante los siglos XVIII y XIX. Se utilizaban como asientos ‘especiales’ en toda clase de ceremonias y eventos de las instituciones más altas del estado. Desde bodas reales, pasando por coronaciones, hasta en reuniones de la alta sociedad. Su utilización estaba muchas veces asociada a la iglesia y en algún caso llegó a regularse con leyes de la época.
Durante la revolución industrial, el uso de los cojines pasó de estar limitado a las clases altas a extenderse entre clases más populares. Esto es debido a que se comenzaron a fabricar en grandes cantidades, cosa que hasta entonces no fue posible. Hasta ese momento había habido problemas de manufactura relativos a las telas, las tintas y los hilos con los que se hacían las fundas.
En la actualidad su uso de almohadones además de en la cama y la decoración se extiende a la lactancia materna que facilita la pose y sujeción del bebe.  
Y la almohada puede ser un arma si pensamos en las películas que la emplean para asfixiar, las hay circulares para conductores impenitentes, la variedad es sorprendente.